En serio, ¿a quién le puede gustar las uñas tan largas que parece que estuviera cinco meses sin cortárselas? Vale que Rihanna se las ponga, que Lady Gaga las haya exagerado hasta convertirlas en algo grotesco, pero al resto de las féminas ¿qué puede inducirlas a querer tener garras en vez de uñas? Por no hablar de lo incómodas que son para la vida diaria, el ejemplo más palpable, escribir en el teclado.
En esta ocasión la que ha pasado por el aro de las uñas-garra ha sido Demi Lovato, esa chica un tanto ‘perdida’ entre las luces y sombras de la factoría Disney, que de niña prodigio y angelical ha pasado a ser una joven con problemas con las drogas. No quiero con ello insinuar que su gusto esté nublado, pero sí inducido por los intereses del salón de belleza al que acudió a que le hicieran esas mechas rojizas en su larga melena. Ahí sí que no soy crítica, le sientan bien.
Al fin y al cabo ellos viven de tendencias de belleza que van y vienen y ahora parece que vienen las uñas largas y afiladas.
¿Te gusta esta tendencia de manicura?
