Aunque parezca una tontería, no sabemos ducharnos… ¿Sabes cómo hacer de tu ducha la ducha perfecta y de lo más placentera? Pues hoy quiero darte unos pequeños consejos para que tu momento ducha sea especial, único y sobre todo, ¡perfecto!
Primer punto a tener en cuenta, es que una buena ducha, no debe durar más de 10 minutos, con una temperatura del agua en torno a los 28-30 grados.
Sin duda, una buena ducha puede ser el comienzo de un gran día o la finalización de un día para desconectar. La ducha además nos estimula, genera bienestar en nuestro organismo y fortalece nuestro sistema cardiocirculatorio, pero siempre tenemos que cuidar los productos que utilizamos a la hora de ducharnos, porque pueden afectar y hacer variar el PH de nuestra piel.
Consejos para una ducha perfecta
- El ph natural de nuestra piel es 5,5, por eso, es importante utilizar jabón, gel o champú neutro que no rompa el equilibrio de nuestra piel.
- Elimina el agua caliente, ya que solo provoca vasodilatación y te deja con un efecto sedante. Sustitúyela por agua tibia o fría, que por el contrario, produce vasoconstricción, provocando un efecto estimulante que ayuda a eliminar el cansancio físico y psíquico. La combinación perfecta es utilizar agua caliente primero y, luego poco a poco incorporar agua fría.
- Pon especial atención en la zonas donde tenemos más tensión muscular. Al principio haz que la intensidad del agua sea intermedia, y a nuestra temperatura corporal, pero poco a poco y de manera progresiva, incrementa tanto la intensidad como la propia temperatura, para terminar bajando de nuevo la intensidad e incorporando agua fría.
- A la hora de secarnos, hazlo de manera cuidadosa y evitando que la humedad provoque hongos, especialmente en zonas como los dedos y las uñas.
- Finaliza con una buena crema hidratante que te ayude a nutrir y a proteger la piel. Además te dejará una sensación de lo más placentera.
- No te olvides de relajarte en la ducha con tu música favorita, una buena vela aromática y esos pequeños detalles que te hacen disfrutar y desconectar de tu mundo.
No hay nada mejor que hacer que cada momento sea especial, así que no te olvides de que cualquier momento puede serlo y la ducha es uno de esos lugares que te ayudan a desconectar, y a energizarte.